¿Qué tienen que hacer los niños en vacaciones?

Los alumnos ya están de vacaciones y les restan más de dos meses para empezar un nuevo curso escolar. ¿Es conveniente que se olviden de los libros académicos o, por el contrario, es recomendable que mantengan algo de contacto?

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El verano ya ha empezado… para los más pequeños. El curso académico cerró las puertas el viernes pasado para abrírselas a las vacaciones. Un alivio para los estudiantes y una pequeña preocupación para los padres, que tienen más complicado conciliar su vida laboral con la familiar. Aunque siempre encuentran soluciones agradables para todas las partes.

El gran dilema ocurre con la pregunta de si tienen que seguir haciendo deberes durante julio y agosto o realmente es mejor que los dejen en la estantería hasta septiembre. Aquellos que hayan suspendido alguna asignatura es recomendable que refuercen su aprendizaje con determinadas tareas, relacionadas con la materia en cuestión pero que no lo vean como una obligación, sino todo lo contrario. Es necesario fomentarlo para que sea mundo interesante por descubrir y no una práctica tediosa. Por ejemplo, mediante películas o incluso videojuegos, en este último caso bajo un control parental. Sin olvidar el libro de texto en cuestión, obviamente. Pero que no se convierta en el único pilar.

El conflicto nace con aquellos que han aprobado. Como en todo en la vida, existen dos corrientes. Por un lado, quienes defienden que es mejor que sigan haciendo deberes aunque sea a un ritmo más bajo. Su argumento se basa en que es bueno mantener un hábito de estudio para que no malgasten el día durmiendo o viendo la televisión. Consideran que es el mejor momento para aprender cosas nuevas, incluso aventurándose en un idioma nuevo. Coinciden en que lo importante es que el menor no lo vea como un castigo, que desemboque en una actividad exclusivamente para memorizar y, por lo tanto, surjan tensiones familiares si no acaban los quehaceres.

En el otro lado hay una corriente que sostiene que deben descansar durante la época estival, como compensación a que sí han cumplido durante los casi diez meses anteriores. En este caso, les animan a jugar, divertirse, sociabilizarse, ir a museos o de excursión a la naturaleza. Además, recuerdan que las dos primeras semanas de la vuelta al colegio sirven precisamente para recordar conceptos y ponerse de nuevo el mono de trabajo.

Finlandia como referencia

Cuando hablamos de cómo educar, el país escandinavo es la referencia que mencionan autoridades, padres y educadores. Allí es donde consiguen los mejores resultados con una cuarta parte de los deberes que se ponen en España, amén de que tienen menores horas lectivas. Se estimulan habilidades como la creatividad, el asombro o la imaginación.

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